Situación de la bodega
La bodega se ubica en Alcorisa (que junto a poblaciones vecinas tales como Calanda y Alcañiz son mundialmente conocidas por el retumbar de los tambores de su Semana Santa) al noreste de la provincia de Teruel, y cercana a las provincias de Tarragona y Castellón y próxima a comarcas de reconocido prestigio vitivinícola como Monsant, Terra Alta y Priorato.
Vendimia
Las uvas elaboradas provienen de diferentes viñedos seleccionados, con microclimas y características diferenciales dentro de la indicación geográfica Tierra del Bajo Aragón, que aportan distintos matices: unas proporcionan taninos, otras excepcional madurez, aquellas acidez y sabores puros e intensos, y éstas cuerpo y aromas, hasta conseguir el equilibrio en los vinos.
Tras un cultivo muy cuidado, en agosto y septiembre estamos diariamente en el campo siguiendo la maduración de la uva en cada una de las viñas, para determinar la fecha óptima de cosecha. Con los últimos rayos solares del inicio del otoño se realizan las labores de vendimia, siempre de forma manual, en cajas que se transportan rápidamente a la bodega y se descargan en mesas de selección.
Instalaciones
A pesar del pequeño tamaño, se ha incorporado la última tecnología de bodega, con depósitos de acero inoxidable, equipos de frío, prensas hidráulicas, todo con el único objetivo de conseguir la mayor calidad del vino que embotellamos. Tras la fermentación, los vinos quedan en reposo en barricas de roble francés, americano y húngaro, donde el tiempo y las nobles maderas realizan su positivo efecto.
El embotellado se realiza de manera artesanal, mediante procedimientos naturales, contando con una pequeña etiquetadora adhesiva.
Desde el laboratorio se controla todo el proceso, vigilando la calidad de la uva y fijando su fecha de vendimia, siguiendo las fermentaciones y asegurando la calidad del vino embotellado.
La elaboración tiene un importante componente artesanal y tradicional. El desarrollo debe estar basado en el respeto al medio, en cuidar y potenciar los valores culturales, sin perder sus señas de identidad.
Una vez seleccionada la uva, se despalilla y se macera en depósitos de acero inoxidable, con control de temperatura. En ellos se lleva a cabo la fermentación alcohólica. Cuando acaba, se sangra el vino yema, para que se desencadene la fermentación maloláctica y se prensan los hollejos.
Así obtenemos el vino acabado, que pasa a barricas, donde se realiza la crianza.
Nuestros vinos representan y expresan fielmente la realidad del paisaje. Cada una de nuestras botellas difunde la identidad de la comarca, tratamos de plasmar, de manera real, nuestra filosofía y la tradición de nuestros mayores. Es la pasión por nuestra tierra. Son vinos sugerentes y sorprendentes. Vinos de corazón, alma y placer.
Todo nuestro ilusionado esfuerzo se orienta en recuperar lo que en su día fue riqueza y desarrollo en el Bajo Aragón: sus excepcionales vinos, que en los siglos XVI y XVII se exportaban desde los puertos del Mediterráneo y se sirvieron en las principales mesas de Europa. Nuestra vocación es convertirnos en referencia en vinos de alta calidad de Aragón, con la energía suficiente para proporcionar bienestar y salud a quienes los degustan, saboreando los placeres que la naturaleza, en estado puro, ofrece a los sentidos.
Desde aquí te invitamos a redescubrirlos.
“Fruto de la vid y del trabajo del hombre”









